¿Existe la justicia, o solo es un espejo de quiénes somos? Lee Ann López Wagner agosto 12, 2026

¿Existe la justicia, o solo es un espejo de quiénes somos?

Me he pasado la vida tratando de ser justa. Mi mamá me lo enseñó desde muy pequeña, y en casi 45 años he intentado actuar con justicia en cada decisión, cada relación, cada conflicto. Pero hace poco empecé a hacerme una pregunta incómoda: ¿realmente existe la justicia? ¿O es solo una palabra que usamos —que mal usamos— para definir nuestro carácter cuando en realidad estamos justificando algo mucho más personal?

La palabra que uso como escudo

Cada vez que analizo alguna injusticia que sentí que otros cometieron contra mí, me doy cuenta de algo: “es injusto” es un excelente escudo. Con esas dos palabras justifico lo que viene después: reducir mi empatía, pensar en una represalia, cambiar mi trato hacia esa persona, dejar de ser quien soy por lo que alguien más me hizo.

Y eso me llevó a una conclusión que todavía me incomoda escribir: la justicia, como nos la enseñaron —ciega, noble, equilibrada— muchas veces no es eso. Es un arma. Una que usamos para justificar nuestras acciones y pensamientos contra el prójimo, mientras la vestimos de principio.

Ni siquiera juzgar esto es justo

Y aquí viene lo curioso: hasta juzgar a quienes hacemos esto sería, en sí mismo, injusto. Porque solo cada quien conoce la verdad en su interior. Tal vez todos estamos simplemente en un camino de conocernos y aceptarnos tal cual somos, con nuestras contradicciones incluidas.

Lo que sí siento que no está bien es abanderarnos en la injusticia como herramienta para poner límites y protegernos. Y lo digo sabiendo que yo también lo he hecho, durante mucho tiempo.

Buscar mejores palabras

Creo que podemos encontrar palabras más honestas para describir lo que sentimos y justificar nuestras acciones —pero esas palabras no deberían incluir “justicia”. Lo que hagamos, cómo reaccionemos, cómo actuemos frente a una injusticia, debería darnos luz sobre quiénes somos en realidad.

Esa respuesta honesta puede ser: soy sensible. Soy vengativa. Estoy herida. Estoy pasando por mi propio proceso. No tengo energía para tanta gente. O incluso: no sé quién soy todavía.

Lo que no deberíamos hacer es adjudicarnos el título de “soy justa” solo por cómo respondimos.

Lo que para mí es justo, para otro es injusticia

Muchas veces, aun tratando de ser justa, otros perciben mis acciones como una injusticia. Hoy entiendo que eso está bien. Yo no controlo lo que los demás sienten ni cómo interpretan lo que hago. Probablemente lo que para unos sea justo, para otros sea injusto —como pasa con casi todo en esta cadena que es la vida.

La pregunta que de verdad importa

El propósito de esta reflexión no es resolver si la justicia existe o no. Es más simple, y más difícil: si me siento víctima de una injusticia, ¿cómo decido responder?

Yo lo hice, y entendí algo que no esperaba: no voy a saber quién soy hasta que actúe de acuerdo con quien soy en mi interior, y con quien quiero ser mañana.

Esa, y no otra, es la única justicia que realmente puedo controlar.

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Lee Ann López

Lee Ann López | Coach transformacional