17 el 17 Lee Ann López Wagner enero 17, 2026

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Este año 2026, mi mayor hijo cumple 17 el 17 de enero y mi menor hija cumple 15 el 15 de septiembre (crazy, ¿verdad? 😛). Hace 17 años que soy madre y aún no sé nada; son ellos los que me han enseñado a ser mamá a través de sus retos, cuestionamientos y deseos.

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En este nuevo amanecer quiero reconocer lo dichosa que soy de haber sido entrenada por los mejores coaches de vida: mis hijos. Yamil nació frágil a una mamá frágil. De pequeño se enfermaba mucho y mi mecanismo de defensa era volverme más aprehensiva. Mantenerme en ese constante estrés me hacía sentir que era mejor mamá, más preocupada, más diligente, como si ser mamá era por defecto equivalente a ser neurótica 😝. Me encontraba siempre en modo alerta porque pensaba que en cualquier momento algo podía pasarle si me descuidaba.

Mis inseguridades las volqué en él; ser su mamá era mi refugio; cuidarlo me daba valor, no valor de valiente, valor de mérito. Si yo no era excelente mamá, yo no valía nada. Fue un niño de rutinas (aún lo es) y con eso se formó un mundo en torno a él. Desde pequeño se mostraba reflexivo y asertivo, más evolucionado que yo, sin duda. Su dulzura y amabilidad conquistaron a todos desde el primer día y aún hoy en sus silencios es el consentido de muchos.

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No voy a mentir, la adolescencia tuvo su paso por nuestra vida; después de mucho amor, de repente éramos solo gritos, reclamos y alegatos Tu

ve que disculparme muchas veces por no saber cómo enfrentar los cambios maduramente y también tuve que aprender de mí para ayudarlo a él a navegar su etapa. Cuando dicen que uno hace todo por los hijos, realmente es todo, hasta arrancarte de raíz quien eras para convertirte en la persona que ellos necesitan.

Lo que más admiro de él es su corazón, que, aunque ya carga cicatrices, es capaz de sanarse y abrirse de nuevo sin importar el daño. Él no guarda rencor, es rápido en perdonar y no conoce diferenciación entre una persona y otra. Él me ha enseñado disciplina, el trabajo arduo y que cuando quieres ser lo mejor, puedes lograrlo si te enfocas.

Se cree adulto como todos a esta edad, pero la sabiduría no conoce años, sino corazones. El respeto que hoy recibe es solo producto de la persona en la que día a día trabaja para ser. Hoy, que ambos celebramos algo, solo puedo ver para atrás y comprender cómo su historia desde antes de nacer estaba entrelazada con la mía. Era aquí, un día como hoy hace 17 años que su vida tenía que comenzar, porque estoy segura de que su propósito era enseñar a esta imperfecta mujer a ser mamá, la mejor mamá para él.

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Lee Ann López

Lee Ann López | Coach transformacional